El origen de la Ermita de Santa María estuvo en la necesidad de dotar de la misa semanal a la ya numerosa población que se había ido formando con la construcción de más de 150 chalets en el paraje de los Yesares, más conocido por Cerro Molina, a unos ocho kilómetros de Jaen.
Los vecinos de este núcleo de población no solo pasaban en este lugar los meses de verano, sino también, bastantes de ellos, los fines de semana de todo el año y algunas familias lo convirtieron en su residencia permanente.
Expuesta la iniciativa al Ilmº. Y Revdmº. Sr. D.Miguel Peinado Peinado, a la sazón Obispo de la Diócesis de Jaén, la acogió con entusiasmo, dando sugerencias e información acerca de la manera de llevarla a cabo.
Como la Asociación que se formó para su construcción no disponía de muchos fondos, ya que solo contaba con la aportación voluntaria de sus socios, en cuotas que oscilaban entre 500 y 200 pts, mensuales, en número aproximado de 50 a 60 socios, había que economizar al máximo para no desequilibrar excesivamente el presupuesto.
La primera aportación, que fue el solar, se debió a una donación desinteresada de las diez familias siguientes, a razón de diez metros cuadrados pos familia.
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